Alimentación para después del verano (verano tardío)

17 DE OCTUBRE, 2018

Alimentación para después del verano (verano tardío)

Amaranta Ballestero


Alimentación para después del verano

Como estamos en octubre todavía, en este post hablaremos de la energía Tierra, del llamado “verano tardío” y de la alimentación para después del verano (verano tardío).

En medicina oriental se considera que tenemos 5 estaciones en vez de 4. Cada una de ellas se corresponde a una de las 5 transformaciones o energías (Fuego, Tierra, Metal, Agua y Árbol) y se relaciona con un grupo de órganos del cuerpo.

A partir de septiembre todos sentimos que el verano ha llegado a su fin; empieza la temporada de estudios / trabajos, los días se van haciendo más cortos, la temperatura empieza a descender y la energía y el “mood” del ambiente se va tornando de la expansión absoluta del puro fuego veraniego al recogimiento y la calma. El paisaje, los colores, la tierra, sus frutos…todo se transforma; es tiempo de cosecha y preparación física, mental y emocional para el invierno que llega.

Así como empezamos a guardar el bikini y las sandalias y a sacar de las cajas alguna que otra sudadera, o empezamos a focalizar mentalmente en el nuevo año lectivo/laboral (con sus objetivos, metas e ilusiones), la alimentación debe modificarse a la par para acomodar y disponer nuestro cuerpo, nuestra  mente y nuestro ánimo al nuevo entorno, otorgándole así la mejor de las dosis de energía.

La alimentación para después del verano va destina a fortalecer y activar los órganos del elemento Tierra, que son estómago, bazo y páncreas. Cuando la energía de estos órganos está en equilibrio disponemos de mejor capacidad de adaptación, sentimos más estabilidad, seguridad, confianza, autosuficiencia, somos más comprensivos, cuidadosos, cariñosos y dulces. Por el contrario, cuando hay desequilibrio o des armonía, nos volvemos desconfiados, inseguros, victimistas, envidiosos, hay sentimiento de caos, estancamiento e inconstancia.

En el  aspecto más físico del cuerpo, reforzar estos órganos  a través de una correcta alimentación nos ayuda a reforzar el sistema inmunológico, ya que es la época del año donde más vulnerable se encuentra y donde  más fácil resulta resfriarse; equilibra también los riñones sacando el frío y los excesos de líquidos del cuerpo y aportando calidez y calor interno; y lo más importante, nos trae “centro”, es decir, nos ayuda a poner los pies en tierra, conectar con nuestra esencia tras un largo verano de dispersión, vacaciones y des conexión.

Los alimentos para después del verano que nos ayudan a fortalecer estos órganos y a traer armonía son todos aquellos que la tierra y nuestra latitud nos ofrecen esta época; pensemos entonces en el paisaje y sus colores naranjas, marrones, beige, amarillos….

Alimentación para después del verano

De verduras y hortalizas encontramos las redondas dulces, como la calabaza, cebolla, las coles, los boniatos, incluimos algunas de raíz como la zanahoria, chirivías o colinabo. De legumbres los garbanzos son la mejor opción, lo que no significa que debamos dejar las demás de lado! lenteja roja, lentejas pardina,  judías, azukis…

Al descender las temperaturas, el tipo de cocción también debe ser diferente; por intuición, nuestro cuerpo  bien sabio, ya nos pide cosas calientes, como cremas, sopas.. es el momento de empezar a incluir en nuestro menú  las cocciones más largas como los estofados, guisos, salteados largos, escaldados para quitar el frío al crudo, prensados, cocción al vapor… el calor refuerza y nutre los órganos de esta transformación.  Entre los cereales integrales, pilar fundamental de nuestra alimentación, encontramos el mijo como uno de los más recomendados, pues funciona muy bien para adaptarnos a los cambios de estación y de lugar, genera calor gracias a su carácter contractivo y ayuda a contrarrestar el exceso de líquidos. No dejar de lado el resto de cereales como por ejemplo el arroz integral o de grano redondo, avena, trigo (en cous-cous o bulgur…).

Cuando pensamos en la alimentación para el otoño vemos que el sabor predominante de esta estación es el dulce, pero ojo! No confundamos sabor dulce, con consumir azúcares simples! Hablamos de hidratos de carbono no refinados, como los cereales integrales, como las  verduras comentadas anteriormente o frutas tal como la manzana, peras, uvas o higos que son de estación y dulces por naturaleza.

Las castañas son el alimento estrella de esta temporada y del otoño. No se consideran ni fruto, ni legumbre ni cereal, es un hidrato de carbono complejo, con alto contenido en fibra y sin gluten, que posee todos los aminoácidos esenciales y resultan muy adecuadas para estabilizar la acción del azúcar en sangre. También la granada es un fruto característico de esta época y podemos aprovechar para comerla en postres, en rollitos de hoja de col escaldada, ensaladas prensadas..

La alimentación para después del verano idónea para los veganos y vegetarianos es la proteína vegetal preferible, el tempeh y el seitán, menos recomendada el tofu, por su carácter frío y expansivo. En el caso de querer utilizarlo, se recomienda hervirlo antes 5 minutos o cocinarlo dentro de los guisos y estofados.

Por último, condimentos que calienten como el jengibre, el clavo o la nuez moscada serán estupendos para las cremas o estofados y las algas arame (rica en calcio y fósforo) y también la dulce (rica en hierro) son  las más indicadas para esta temporada.

Más adelante dedicaremos un post para las algas marinas. Por ahora os dejo una receta riquísima para este Verano Tardío

Alimentación para después del verano

Cake de mijo y calabaza”

Ingredientes:

  • 1 vaso mijo
  • 100 gr calabaza
  • 100 gr de boniatos, cebolla o zanahoria (elegir o hacer un miz de todas)
  • sal

Elaboración:

Lavar y cocer el mijo con una pizca de sal (1 medida de mijo por 3 de agua) durante 10 minutos a fuego fuerte y 20-30 a fuego lento.

Pelar y cortar las verduras en trozos grandes y cocer a fuego fuerte 10 minutos, añadir unas gotas de salsa de soja y poner a fuego lento otros 30 minutos.

Pasado este tiempo, si ha quedado agua, escurrir y triturar las verduras y mezclarlas con el mijo; verter en un molde y dejar que coja consistencia.

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