Consejos para evitar el desperdicio de furta fea

29 DE MAYO, 2018

Consejos para evitar el desperdicio de fruta fea


Consejos para evitar el desperdicio de fruta fea

¿Por qué rechazamos del mercado la fruta de aspecto imperfecto?

Es un hábito muy usual: ir a la frutería o al supermercado y seleccionar cuidadosamente la fruta y la verdura que vamos a comprar en base a su aspecto. El rechazo hacia manzanas más pequeñas de lo normal, plátanos con más manchas de lo habitual, etc. Es una realidad que afecta al mundo de la agricultura, al medio ambiente y al consumo.

Muchas veces no nos damos cuenta de que una vez pelamos esas piezas de fruta el aspecto es igual, no solo eso, aportan la misma calidad, los mismos nutrientes, la misma frescura y el mismo sabor que las piezas de aspecto impecable, pero es muy cierto eso de que se suele juzgar el libro por la portada cuando en realidad la belleza y en este caso la calidad está en el interior.

Consejos para evitar el desperdicio de fruta fea

Desde Anmama Catering nos preocupa la gran cantidad de alimentos que se desperdician y en general el rechazo que hay en el mercado hacia toda la ’ugly Food’ o ‘comida fea’ por ello os damos algunos consejos para aprovechar estos productos al máximo y con ello ayudar a reducir el desperdicio alimenticio.

1. Consume snacks de fruta deshidratada: La fruta deshidratada es tendencia en la actualidad y a España han llegado marcas como Fruut que ofrece una alternativa a las patatas fritas, a las palomitas y a otros snacks menos saludables para ofrecer un producto 100% natural y 100 % fruta. Sus etiquetas muestran la pura realidad de lo que son: 100% manzana, 100% melocotón… Sin gluten, sin grasas saturadas. No hay ningún otro ingrediente añadido y es una forma deliciosa de comer fruta de manera diferente, con ese toque crujiente que lo diferencia.

Nos gusta Fruut porque utiliza fruta ibérica (procedente de España y Portugal) que ha sido rechazada por el mercado debido a su aspecto: menor tamaño, manchas… Además, los restos del producto que no se consumen como las cáscaras o los huesos de la fruta se depositan en envases que destinan a la alimentación animal ya la fertilización del suelo. De esta forma el desperdicio es nulo y la concienciación con el medio ambiente máxima. Además, su sabor dulce y su textura crujiente conquistan sin necesidad de un aspecto perfecto.

2. Utiliza fruta en tus recetas: podemos consumir la fruta directamente o podemos incluirla en recetas: ensaladas, pastas, postres… Hay muchos platos que incluso favorecen la utilización de fruta más pasada o “fea” como por ejemplo el banana bread ya que con bananas más maduras queda más dulzón. Pela la fruta, córtala y añádela a tus platos, verás que el plato en su totalidad es tan bonito como al utilizar fruta reluciente.

3. Diviértete creando smoothies: otra gran tendencia actual es el consumo de smoothies, una forma de consumir frutas y verduras de forma rápida y divertida. Los smoothies no entienden de manchas ni de tamaños, la mezcla será impecable así que no dudes en comprar las frutas de aspecto menos bonito para elaborar tus zumos y smoothies.

4. Elabora tus propias mermeladas: crear una mermelada casera puede suponer un reto con una deliciosa recompensa. Utiliza fruta madura o fruta menos llamativa descubrirás que el sabor es igual de exquisito.

5. Aguas de sabores: Seguro que has probado las aguas con sabor a fruta pues se consiguen con cualquier pieza de fruta y son refrescantes además de hidratantes. Una forma de que te resulte más sencillo beber esos 2 litros de agua recomendados al día ¿no crees?

En Anmama tratamos de concienciar en este respecto pues a pesar de que cada día hay más información también los datos son cada vez más preocupantes y es que según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), cada año se desperdician un tercio de los alimentos que se producen en el mundo, unos 1.300 millones de toneladas. Un 40% de esas piezas de fruta se pierden porque no cumplen con los cánones estéticos que pide el consumidor.

Nuestra conclusión es que debemos dejar de comer con los ojos y mirar más allá, informarnos y consumir productos que cumplan con las regulaciones, pero nunca dejarnos guiar simplemente por el aspecto.  Dejar los prejuicios y unirnos al movimiento Ugly Food. ¿Te apuntas?

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